martes, febrero 26, 2008

Memorias

Cuando algo nos sucede, o lo percibimos con los sentidos, ya bien sea la vista, el olfato, el tacto, el gusto o el oido, eso genera algo en nuestras mentes. Un eco. Ese eco, que a veces volverá a nosotros, incluso años despues, es lo que llamamos memoria.

Nadie está del todo seguro cómo se almacena la memoria. Hay expertos que aseguran que el cerebro es capaz de almacenar hasta un terabyte de memoria. Otros dicen que mas. Al final, creo que aún con las similitudes que tenemos con nuestras creaciones ("y Dios creó a Adan a su imagen y semejanza"), poco en realidad se asemeja realmente a cómo recordamos las cosas ni es realmente mesurable en bits. De nuevo, debe ser más por la forma en la que conceptualizamos los recuerdos más que el dato almacenado.

Podemos pasar por una carretera por la que hemos pasado mil veces y descubrir un olor que nos transporta a nuestra época en la mili (me pasó en el viaje a Barcelona hace poco). Incluso oir unas pocas notas de una canción y recordar una situación o sensación. O esa poesía que recordamos años y años después y que sigue moviendonos como el primer dia. Y el olor de la piel de alguien, que, un dia, olemos de nuevo.

Todas esas cosas y mas resuenan en nuestro interior y nos traen cosas del pasado. Algunas buenas, otras no tanto.

Y sin embargo, ese instrumento tan vital nos puede fallar en un momento imprescidible. ¿Porqué? Los que me conoceis bien sabeis de lo que hablo. Algun@s me "acusan" de no prestar la atención debida, o no darle la importancia adecuada, a pesar de que he olvidado cosas que sólo eran importantes (vitales) para mi mismo.

Es curioso, pero puedo reconocer a alguien en una pelicula, recordar sus gestos, su fisonomía, y situar a esa persona en un entorno argumental radicalmente distinto. Y sin embargo, no podría dar su nombre.

Escribiendo estas lineas se me ocurre una teoria. Pensemos de nuevo en la memoria como en la de un ordenador. Cuando los ordenadores almacenan un dato en memoria lo hacen mediante la asignación "aleatoria" (en realidad sigue un algoritmo) de un espacio, de ahí el nombre RAM. Supongamos, pues, que la mente hace algo similar, asignando el espacio en el cerebro así como "sintetizando" el concepto a almacenar. Naturalmente, siendo personas, asignaremos un camino a dicha memoria, la enlazaremos con otras. Un camino que luego se reorganizará y, por supuesto, le asignaremos una prioridad, una graduación de importancia, que hará que la memoria sea mas rápidamente accesible. Pero ¿qué sucedería si ese algoritmo de asignación de importancia, digamos por un fallo genético, tuviera errores? ¿Y si la reorganización de los caminos perdiera alguno o lo enlazara mal? ¿y si el proceso fuera degenerativo?

A algun@s les molesta, a otr@s les hace gracia. A veces, me preocupa...

... luego me olvido...

Referencias:

- http://frikidae.tendido-7.com/blog/?p=45
- http://es.wikipedia.org/wiki/Memoria

(Por cierto que lo de las imágenes es sugerencia de mi editor, siempre atent@ a la calidad de lo expuesto.)




4 comentarios:

Ternasco dijo...

A las buenas....

Yo la verdad es que no sé mucho de memoria (quizá no lo recuerde....) pero creo que la memoria humana funciona más como un "cajón de sastre" donde todo está desordenado... y través de unos "enlaces directos" se puede acceder a ellos estén o no en la superficie...
De ahí que un olor, una imagen, etc. nos devuelva, de golpe, un recuerdo.
Algo asín como una regla mnemotecnica....

Salu2

Mark dijo...

Muy cierto.

También hay algo en cuanto a "errores de indexación" en esa teoría, cuando te encuentras pensando en algo y no sabes ni cómo te has acordado de eso ahora.

Thanks, Kike

Anónimo dijo...

Parece que más que de "memoria" podíamos hablar del poder evocador de las cosas y situaciones, como si hubiera vida propia dentro de ellas, de manera que al volver a encontrarlas sentimos el "dejà vu". Parece que la vida que late ahí fuera enciende el chispazo de nuestras neuronas aparentemente adormecidas, pero siempre activas esperando algo que las haga reaccionar. Y así, vamos almacenando recuerdos en nuestra memoria cajón de sastre, donde todo cabe, olores y sabores, visiones que provocan sonrisas o amargos pinchazos. Y así vamos escribiendo el libro de nuestras vidas, a base de "memorias" de nuestra memoria.

Alberto Aranda dijo...

Poniendo el punto racional, y sin mucho elucubrar (que luego todo se sabe), Totó y yo lanzaremos una teoría sobre tus "problemas de indexación".

A tí lo que te falla es la FAT, y como tampoco te va bien la defragmentación, lo llevas chungo para encuadrar los datos. Ahora bien, dice Totó que hay cosas que sí recuerdas muuuuuuy bien ¿mmmm?.

Bueno, dejemos eso para otro momento más desenfadado. Creo que nuestro cerebro posee una ventaja con respecto a otros sistemas de almacenamiento. Lo es todo a la vez: siente, procesa y memoriza, y lo hace de cinco fuentes diferentes que oyen, ven tocan huelen y degustan en alta definición. Creo que la cantidad de información (ancho de banda) que admite es gigantesco, y le podemos permitir que tenga pequeños fallos de indexación ¿no?. Aunque a veces recordar el nombre de alguien sea importante, otras veces es mejor tener reglas memotécnicas.

-¿Cómo te llamas?
-Pues Ana, ¿es que no te sabes mi nombre?
-Na, si eso ya lo sé, digo de apellido. ;)

Un abrazo.